peeling

La técnica elimina manchas cutáneas, pequeñas arrugas y aporta la luminosidad que la piel ha podido perder debido a la acción del sol, la fatiga, el estrés o el proceso natural de envejecimiento.

 

En términos generales, el peeling mejora la calidad de la piel y aumenta la producción de colágeno y elastina, componentes esenciales para mantener la piel firme y suave.

Existen diversos tipos de peeling, en función de su actuación sobre la piel: superficial, medio o profundo.

Los superficiales mejoran el aspecto general de la piel.

Los medios están indicados para la corrección de arrugas finas como las que rodean los labios o las conocidas “patas de gallo” y fotoenvejecimiento.

Y los profundos se emplean en las arrugas profundas y cicatrices como las del acné.

Entre las sustancias empleadas se encuentran el fenol y los ácidos glicólico, tricloracético y salicílico, ácido láctico, ácido ferúlico y ácido ascórbico. Su elección dependerá del objetivo del tratamiento. La recuperación de la piel está sujeta al tipo de peeling realizado, es decir, la capa dérmica a la que se dirija, y su periodicidad irá en función del objetivo, así como del agente que se haya utilizado durante el procedimiento.

Preguntas Frecuentes

¿En qué consiste?

Se aplica una solución química sobre la piel para que penetre en ella, a continuación la piel se descama, eliminándose  las capas celulares más superficiales con el fin de que sean sustituidas por otras nuevas.

¿Qué ventajas ofrece?

•Es rápido, simple e indoloro.

•No precisa anestesia general ni ingreso en clínica y puedes incorporarte a tu vida cotidiana   tras su aplicación.

•Un cutis más luminoso, uniforme, compacto y elástico.

¿Quiénes pueden beneficiarse?

Son candidatos quienes presenten un envejecimiento facial debido a la exposición solar, hipercromías (manchas), acné, queratosis, flacidez cutánea, pequeñas arrugas, estrías, cicatrices, poros abiertos.

¿Cuándo está contraindicado?

Si se ha realizado una intervención quirúrgica en la zona a tratar y no han transcurrido al menos cuatro meses.

Si existen determinadas patologías, razón por la cual el médico deberá realizar una historia clínica previa.