Cuando una persona sufre un considerable sobrepeso, es más propensa a manifestar este fenómeno. La papada, es algo que no se oculta habitualmente bajo ninguna prenda de vestir, y por lo tanto, hace que sea más embarazoso aún, ya que la grasa acumulada en otras partes del cuerpo se disimula más fácilmente con la vestimenta adecuada.

   A menudo los pacientes que acuden a la consulta de un cirujano para una liposucción de papada, lo hacen pensando que esta es la única solución para extirpar dicho tejido adiposo, pero en algunos casos donde se encuentra en plena formación, o no es tan pronunciada como en otros, tal vez el mejor remedio podría ser elaborar una dieta donde la ingesta calórica fuese inferior al gasto, de este modo, el paciente bajará de peso, eliminará poco a poco la grasa, y logrará mejorar su figura en general, incluida la papada.

   En el caso de que sea de un mayor tamaño, y no suframos un sobrepeso demasiado grave, es decir, que simplemente nuestro cuerpo tienda a cumular la grasa en esta zona, es posible que una intervención nos solucione el problema que tantos quebraderos de cabeza nos produce.

¿Cómo es la intervención de una liposucción de papada?

Por regla general se realizará con anestesia local, lo que para el paciente se traduce en que no es una operación demasiado complicada, y por lo tanto, ofrece tranquilidad y ayuda a eliminar los miedos al quirófano.

El cirujano, comenzará la intervención con una pequeña incisión debajo de la barbilla, desde donde podrá acceder a todo el cúmulo de grasa. Gracias a una pequeña cánula diseñada para este tipo de intervenciones donde los espacios son reducidos, se comenzará a despegar la grasa, y la capacidad de succión con la que se dota a dicha cánula, será quien finalmente elimine el tejido adiposo, de esta forma, el procedimiento es similar al de cualquier tipo de liposucción.


Tras finalizar la intervención, el paciente comenzará a sentir un pequeño dolor cuando poco a poco se van diluyendo los efectos de la anestesia.

Lo habitual es pasar unas horas en la clínica, pero nunca más allá de 4-5 horas, de esta forma el equipo médico puede evaluar los resultados iniciales, y observar si se producen complicaciones o reacciones en las primeras horas, que son las más importantes para determinar si la operación ha sido exitosa o no.

Recuperación y vuelta a la normalidad tras una liposucción de papada

Poco a poco el paciente irá volviendo a la su vida cotidiana, pero con un importante cambio, y es que habrá desaparecido definitivamente ese lastre que se ubicaba bajo su barbilla en forma de papada.

La recuperación comienza con unas vendas o gasas que se colocan en la zona, para evitar el contacto con agentes externos, y la posible infección en las incisiones. De esta forma el paciente debe ser cuidadoso en sus movimientos de cuello para que no se resientan los puntos o la zona intervenida.

La vuelta a la vida laboral no suele hacerse esperar más allá de 3 o 4 días, en cambio los hematomas propios de la intervención tardarán algunos días más en desaparecer por completo, en el caso de que notásemos alguna anomalía o los hematomas no fuesen disimulándose, debemos acudir a nuestro cirujano a que analice los motivos y nos recete los fármacos adecuados para esta situación.

Los resultados serán visibles con el paso del tiempo, a medida que se reduzca la hinchazón, lo que puede llevar varias semanas.

La liposucción de papada puede solucionar uno de los problemas estéticos que más agobio y malestar produce debido a la dificultad de disimularlo sin pasar por quirófano. Tras la intervención la mayoría de los pacientes muestra una enorme satisfacción y por regla general los resultados son muy buenos, logrando eliminar la papada, estilizar el cuello y consiguiendo que el paciente se vea mejor.